
Es significativo también que, como ha pasado, cuando a un indignado le toque la lotería, abandone a sus compañeros. El dinero no entiende de patrias, parece decirnos en su huida, y tampoco de ideologías, ya que es una por si mismo. No es igual tener valores que tener billetes, parece haber pregonado este desertor a la causa con su acto de huida. Un yo a lo mío de lo más elocuente. Algo así como un ande yo caliente..., pero multimillonario. Yo si que estoy indignado con ese indignado, pero también con las cargas policiales, con los alborotadores que desvirtúan el mensaje del pueblo en beneficio de una más que discutible necesidad de guerra de guerrillas, pero sobre todo con unos políticos que, teniendo que trabajar para el pueblo, y muy bien pagados que están por ello, lo único que parecen buscar es el propio enriquecimiento personal a través del abuso de poder.
Y es que a veces dan ganas de coger la tienda de campaña que guardo desde hace veinte años en el altillo, e irme a plantarla a otro país menos inexacto que este, donde los mensajes de sus políticos no estén tan llenos de proclamas al seguidme a ciegas, sino que sus ciudadanos sepan a quien eligen realmente para guiarlos. Por favor, que alguien me de un mapa para poder llegar.